Tu vida a mi lado

Carta para el hombre que quiera acompañarme

Primero debería serte sincera y decirte que no necesito nada de vos; si decidí estar a tu lado es porque simplemente veo algo en vos que me hace querer profundizar en tu ser y tu presencia me hace feliz.

También me gustaría que entiendas que no hace falta que hagas nada para hacerme feliz. Todo lo que hagas lo tenés que hacer por vos y porque querés hacerlo. Yo me voy a sentir feliz por el solo hecho de que quieras estar conmigo.

Es importante que sepas que tampoco espero nada, que no quiero que actués de ninguna forma para tratar de gustarme, con que seas vos mismo me alcanza. Lo que si, te pido por favor, que te acerques a mí porque realmente querés estar conmigo, para respetarme, cuidarme y quererme.

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No me gustaría para nada y me sentaría fatal que estuvieras conmigo porque estás aburrido, porque tenés miedo a la soledad, porque no tenés nada mejor que hacer, etc. Eso a la larga saldría a la luz y me marchitaría como una flor.

Yo solo voy a dejar que te acerques a mí porque quiero compartir mi vida con vos. No te voy a prometer cosas que no sé si voy a poder cumplir y tampoco quiero que me prometas nada. Quiero que disfrutemos y que contruyamos buenos momentos, los disfrutemos con todo nuestro ser, y si mañana tenemos ganas de seguir haciéndolo mucho mejor.

No quiero que me digas que me vas a amar por siempre, con que me digas que hoy me querés y me lo demuestres ya va a ser suficiente; eso va a permitir que todo se desenvuelva de una manera simple y pueda ir creciendo momento a momento.

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*Acompañar*

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Sólo te puedo acompañar desde mi propio camino.
Sin forzar tu paso ni eludir tu destino.
Solo te puedo acompañar
con el distante y cercano apoyo de mi siliente presencia.
Apoyando tu búsqueda,
acrecentando la ciencia de tu ser irrepetible,
de tu infinita conciencia.

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La princesa que vino de otro planeta

Ayer nació mi sobrina Olivia. Y lo único que se me ocurrió fue escribirle este cuento:

Desde que la enfermera se la entregó a su madre, envuelta en una toalla, ella sabía que no pertenecía a este mundo. En vez de llorar, miraba a su alrededor tratando de encontrar algo que le permitiera recordar el mundo del que vino.

No pudo lograrlo, pero todo le parece absurdamente maravilloso. Le gusta disfrutar de sentir el viento en la cara, la sensación del agua cayendo sobre su cuerpo mientras se ducha, ver como cambia la naturaleza durante las estaciones del año, acariciar a los animales y observarlos, jugar y aprender de los niños, escuchar a los ancianos, el contacto de sus manos con otras manos, la suavidad de otros labios pegados a los suyos, la suavidad de otra piel rozando la suya, los diversos paisajes y sabores, oler el perfume que desprenden las flores, tumbarse al sol, el sonido de la lluvia y de la música, etc.

"Ella está loca pero es mágica. No hay mentira en su fuego"

“Ella está loca pero es mágica. No hay mentira en su fuego”

Pero no entiende porqué ya no es invisible y no puede volar, las emociones y los sentimientos se le van de las manos, desconoce las habilidades de su cuerpo, no comprende muy bien cómo funciona el mundo y qué vino a hacer aquí.

La princesa sabe que hay de tres cosas que no va a morir: la primera es de amor, la segunda de soledad y la última de miedo. Sus sentimientos son muy profundos y puros, ella cree ciegamente en el amor, el perdón, la compasión, la sinceridad, el coraje, pero muchas veces duda, le cuesta aceptar que está en la Tierra, se vuelve insegura de sus capacidades, aciertos, se pierde, se enreda y le cuesta volver. Pero vuelve, siempre está en la búsqueda. Ella sabe algo y quiere encontrarlo.

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