Amor de almas

La vida es rara. Somos raros. Y nuestras rarezas nos hacen libres.

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Me enseñaste que para ser feliz hay que renunciar a lo que se quiere para valorar lo que se tiene.

Tus ojos me hicieron ver que lo único que tengo es a mí misma. Y es a mí a lo único que tengo que valorar.

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La llama doble

El encuentro erótico comienza con la visión del cuerpo deseado. Vestido o desnudo, el cuerpo es una presencia: una forma que, por un instante, es todas las formas del mundo. Apenas abrazamos esa forma, dejamos de percibirla como presencia y la asimos como una materia concreta, palpable, que cabe en nuestros brazos y que, no obstante, es ilimitada. Al abrazar a la presencia, dejamos de verla y ella misma deja de ser presencia. Disper­sión del cuerpo deseado: vemos sólo unos ojos que nos miran, una garganta iluminada por la luz de una lámpara y pronto vuelta a la noche, el brillo de un muslo, la sombra que desciende del ombligo al sexo. Cada uno de estos fragmentos vive por sí solo pero alude a la totalidad del cuerpo.

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*Acompañar*

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Sólo te puedo acompañar desde mi propio camino.
Sin forzar tu paso ni eludir tu destino.
Solo te puedo acompañar
con el distante y cercano apoyo de mi siliente presencia.
Apoyando tu búsqueda,
acrecentando la ciencia de tu ser irrepetible,
de tu infinita conciencia.

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Esos grandes maestros: LOS EX

Ayer leí una frase que decía: “No hay ex que por bien no venga”. Y creo que es así.

A pesar de pasarlo mal, de llorar, y de jurar que no te vas a volver a enamorar, por suerte lo volvés hacer y mejor.

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Al final esos seres que nos acompañaron por cierta cantidad de tiempo, son nuestros espejos, nos ayudan a ver nuestras mejores y peores cosas, a saber lo que queremos y lo que no queremos. En fín, sirven para hacernos crecer, ser mejores personas y estar más capacitados para futuras relaciones. Seguramente nos enseñen a amarnos y respetarnos más.

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Aparecemos y desaparecemos, estamos de paso

El otro día fui al cine a ver Antes del atardecer. La película es un poco lenta, pero tiene unos diálogos imperdibles. Hay una escena donde están almorzando 3 parejas jóvenes y dos personas mayores, una mujer y un hombre, ambos viudos, entonces todos cuentan la historia de cómo se conocieron.

Uno de los chicos que estaba en la mesa, le pide a su abuelo que cuente la historia de cómo conoció a su abuela. Entonces el señor mayor dice que ella siempre le pidió que él se preocupara de él, que si él era feliz, ella también, que en vez de ser uno siempre fueron dos, y que siempre se encontraban en el medio.

Otra de las parejas jóvenes contó que se colonizaban el uno al otro, hasta que le tocó el turno a la mujer mayor que contó que cuando dormían juntos él la abrazaba y ella de esa manera se sentía protegía. Que muchas veces soñaba con él y que no sabía si era realidad o había sido un sueño, que aparecía y desaparecía y que a veces se olvidaba de su cara. Y su conclusión fue: “todos aparecemos y desaparecemos, estamos de paso.”

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