Seguir adelante

Nuestra soledad produce la misma embriaguez que nuestro amor.

Cada vez que estamos juntos, creamos un nuevo mundo.

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Cada vez que nos alejamos, construimos nuevas vidas funcionando como semáforos el uno para el otro.

Aunque lo transitemos de distinta manera, formamos parte del mismo camino.

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Esta boca es mía

A veces cuenta secretos
otras grita en silencio
También desvela misterios
cuando se refleja en tu mirada.

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Foto: lusciouscumkitten

Es capaz de suspirar
cada vez que siente deseo,
de gemir y de jadear
cuando el éxtasis la lleva al cielo.

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La princesa que vino de otro planeta

Ayer nació mi sobrina Olivia. Y lo único que se me ocurrió fue escribirle este cuento:

Desde que la enfermera se la entregó a su madre, envuelta en una toalla, ella sabía que no pertenecía a este mundo. En vez de llorar, miraba a su alrededor tratando de encontrar algo que le permitiera recordar el mundo del que vino.

No pudo lograrlo, pero todo le parece absurdamente maravilloso. Le gusta disfrutar de sentir el viento en la cara, la sensación del agua cayendo sobre su cuerpo mientras se ducha, ver como cambia la naturaleza durante las estaciones del año, acariciar a los animales y observarlos, jugar y aprender de los niños, escuchar a los ancianos, el contacto de sus manos con otras manos, la suavidad de otros labios pegados a los suyos, la suavidad de otra piel rozando la suya, los diversos paisajes y sabores, oler el perfume que desprenden las flores, tumbarse al sol, el sonido de la lluvia y de la música, etc.

"Ella está loca pero es mágica. No hay mentira en su fuego"

“Ella está loca pero es mágica. No hay mentira en su fuego”

Pero no entiende porqué ya no es invisible y no puede volar, las emociones y los sentimientos se le van de las manos, desconoce las habilidades de su cuerpo, no comprende muy bien cómo funciona el mundo y qué vino a hacer aquí.

La princesa sabe que hay de tres cosas que no va a morir: la primera es de amor, la segunda de soledad y la última de miedo. Sus sentimientos son muy profundos y puros, ella cree ciegamente en el amor, el perdón, la compasión, la sinceridad, el coraje, pero muchas veces duda, le cuesta aceptar que está en la Tierra, se vuelve insegura de sus capacidades, aciertos, se pierde, se enreda y le cuesta volver. Pero vuelve, siempre está en la búsqueda. Ella sabe algo y quiere encontrarlo.

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Si quieres cambiar el mundo ama a un hombre

Si quieres cambiar el mundo… ama a un hombre… realmente ámalo…

Ama al hombre cuya alma llame a la tuya con claridad… al hombre que te ve… al que tiene suficiente coraje como para tener miedo…

Acepta su mano y guíala suavemente hacia el fondo de tu corazón donde él pueda sentir tu calidez y descansar… y quemar su pesada carga en tu fuego…

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Míralo a los ojos… encuentra a sus padres y abuelos y esas guerras donde sus espíritus lucharon… en tierras lejanas en tiempos remotos…
encuentra sus dolores y peleas y tormentos y culpas sin juicio… y déjalo todo ir… suéltalo… siente su carga ancestral… lo que busca es un refugio seguro en ti… déjalo derretirse en su firme mirada sabiendo que no necesitas espejar esa furia… porque tienes útero… una puerta profunda y dulce… para lavar y renovar viejas heridas…

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Encontrar a la persona indicada

Cuando me refiero a encontrar a la persona indicada no me refiero a encontrar a alguien que resuelva mis problemas, ni que me sirva de muleta para cuando me sienta decaído. Tampoco me refiero a alguien que esté siempre pensando en mí, que me extrañe o que sienta que me necesita. Sino a encontrar a alguien que esté ahí, que comparta el tiempo conmigo ya que yo le compartiría el mío también. Alguien que sepa estar sin mí pero que prefiera estar conmigo, alguien que sienta y actúe pensando en un “nosotros” y no en un “tú” y un “yo” por separado. Alguien que me ame porque sí y no porque yo le ame.”

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— La vuelta al mundo para abrazarte por la espalda, J. Porcupine