Dejar que el amor nos penetre

El sexo es un idioma que inventamos junto a otra persona para que el lenguaje de nuestros cuerpos y nuestras almas se compenetren y entiendan mejor.

Es nuestra forma de expresar nuestros sentimientos más profundos, es por eso que deberíamos dejar que el amor nos penetre.

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El sexo consciente es una forma de vida… y la vida es muerte. En él experimentamos la vida y la muerte, quizás ese sea el motivo por el que le tememos a la intimidad.

Es una forma de morir a uno mismo y entregarse al otro. Es desaparecer en el cuerpo del otro, fundirse con ese otro yo.

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Esquivando nuestros miedos

El astro rey emite sus rayos con la misma fuerza
con la que esquivamos nuestros miedos.

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Yo prefiero no saber más de ti
por miedo a que me sigas rechazando,
a descubrir que ya no sientes nada por mí,
o, peor, darme cuenta de que te estoy olvidando.

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Corazón consciente

Nada ni nadie puede borrarse del corazón. Una vez que tocamos a alguien y fuimos tocados a cambio, una vez que lo abrazamos y fuimos abrazados a cambio, que lo reconocimos y lo dejamos entrar, queda un recuerdo imborrable en el corazón; no importa lo mucho que intentemos olvidarlo, no importa lo mucho que tratemos de alejarlo. Somos inseparables de todo lo que experimentamos y de todo lo que huimos.

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El corazón no conoce de tiempo, ni de ausencia, ni de separaciones, ni de errores, por eso somos perseguidos por todo aquello que evitamos, por esa misma razón es que estamos hechizados por el pasado hasta que lo enfrentamos.

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Raíces del corazón

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Que en nuestros corazones crezcan las raíces
para que florezcan los frutos de nuestras palabras
dejando un dulce sabor a sabiduría en los labios
que besarán y sanarán a otros labios heridos
que necesitarán la savia de la flor
que está enraizada en su propio corazón.
Y así cuando nuestros labios se junten
crecerá un bello jardín
seremos capaces de tener
nuestro propio paraíso
al que ningún forastero podrá entrar
porque nuestros corazones han sabido nutrirse
y unir sus raíces indivisibles.
Por fin seremos uno, inseparables, invencibles
haciendo nido en una nube en el cielo.

Camino al cielo

Para realizar un viaje interior es necesario quitarse poco a poco las capas que nos cubren, hasta llegar a un estado de máxima sensibilidad y vulnerabilidad.

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Para que nuestra esencia pueda fluir y expandirse, es imprescindible quedar cara a cara con nuestros miedos, heridas y sombras, dejando al corazón en carne viva.

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A la luz de la farola

En el cielo comienzan a aparecer los colores del atardecer, y en la ciudad empiezan a encenderse las luces de las farolas para iluminar nuestros caminos.

Son las encargadas de alumbrar con elegancia las calles y nuestros pasos. Son nuestras guías durante la noche, iluminan en la oscuridad.

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Siempre que miro una farola, recuerdo que también tengo que iluminar de alguna manera mi camino.

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Detrás de la puerta

Un día apareciste sin que te buscara y tu mirada me devolvió a la vida. Dejé atrás las películas y los rollos mentales que me acechaban en ese momento para volver a mí. Me salvaste.

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Te convertiste en mi sombra. Te encontraba en los lugares más inesperados. Te miraba con los ojos y te veía con el corazón. Vos tenías ojos para tus dramas emocionales y me veías a través de los vidrios empañados de tu confusión. Quizás sólo puedas verme con claridad en tus fantasías, porque ahí estás a salvo de la realidad.

Te abrí las puertas de mi corazón de par en par; te asomaste, viste lo que había, como era, te sentiste a gusto, pero decidiste cerrarla y quedarte en la puerta. Aún teniendo el picaporte en la mano para abrirla, nunca te atreviste a pasar del umbral.

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Corazón rutinario

Dicen que la rutina mata al amor, pero el verdadero amor mata a la rutina.

No es la rutina la que mata el amor, sino la falta de amor la que hace rutinaria la convivencia.

La rutina es una consecuencia de lo que se vive sin apasionamiento; los que aman viven apasionadamente lo repetido y acostumbrado.

"Luego, ella empezó a respirar, y a vivir, y cada momento la llevaba hacia un lugar donde despedirse era difícil de conseguir. Ella estaba enamorada, pero no de alguien o de algo, estaba enamorada de su vida. Y por primera vez, en mucho tiempo, todo la inspiraba." R. M. Drake

“Luego, ella empezó a respirar, y a vivir, y cada momento la llevaba hacia un lugar donde despedirse era difícil de conseguir. Ella estaba enamorada, pero no de alguien o de algo, estaba enamorada de su vida. Y por primera vez, en mucho tiempo, todo la inspiraba.” R. M. Drake

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