Retrato de una mujer que no puede parar de llorar

Generalmente vemos en las redes sociales imágenes de gente feliz, sexy y sonriente. Las imágenes tristes provienen de guerras, catástrofes naturales, asesinatos, etc. Pero poca gente comparte su tristeza. Hoy quiero compartir la mía.

Quiero que me vean cuando no estoy arreglada, cuando no sonrío, cuando las lágrimas ruedan por mis mejillas y terminan su recorrido en mi boca.

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Esta es mi realidad. No es la primera ni la última vez que voy a llorar. Para mí las lágrimas son mi forma de llorar amor, de limpiar, de sanar. Son mi lenguaje para expresar que estoy cansada, saturada y que necesito descansar. Son mi manera de soltar lo que ya no soy y lo que ya no es.

Llorar es mi forma de decir que me gustaría vivir en un mundo donde si lloro no sea considera débil, sino simplemente sensible, abierta y vulnerable.

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Algo bonito

Últimanente siento que la belleza está perdiendo su verdadero significado; que hay pocas personas que saben reconocerla, saborearla, disfrutarla, y hacerse uno con ella.

Realmente es algo que me preocupa. Mucho más que la política, la economía y la paz mundial. Alguien que no puede admirar algo bello, que no sabe distinguir entre algo bonito de lo que no lo es, nunca podrá disfrutar de nada aunque el Universo le ponga delante lo que más quiere.

Ya falta poco. Todo este viaje está llegando a buen puerto. Es el último portal del sufrimiento. Detrás de la puerta, sólo hay liberación. Lo estamos haciendo. Nacemos de nuevo. Vos y yo. Como siempre. Como antes. Como ahora. Inmortales. En tu mirada me quedo, eterna. Soy eterna cuando te miro porque te miré tantas veces. Ahora tenemos que hacerlo. De una buena vez. Te acompaño, amor. Siempre. Con vos. Unida por un lazo que atrapa lo mejor de vos. Espantada por tu orgullo. Ese que aprendiste a tener para no amarme. Te dicen que no. Me dicen que sí. Y seguiré. Quizás. Impávida ante vos. Queriéndote por las dudas. Soleada. Infinita. Elegantemente tuya. La que vos quisiste. La que te indigna con su luz. Esa. Yo. La mujer de tu vida.

Ya falta poco. Todo este viaje está llegando a buen puerto. Es el último portal del sufrimiento. Detrás de la puerta, sólo hay liberación. Lo estamos haciendo. Nacemos de nuevo. Vos y yo. Como siempre. Como antes. Como ahora. Inmortales. En tu mirada me quedo, eterna. Soy eterna cuando te miro porque te miré tantas veces. Ahora tenemos que hacerlo. De una buena vez. Te acompaño, amor. Siempre. Con vos. Unida por un lazo que atrapa lo mejor de vos. Espantada por tu orgullo. Ese que aprendiste a tener para no amarme. Te dicen que no. Me dicen que sí. Y seguiré. Quizás. Impávida ante vos. Queriéndote por las dudas. Soleada. Infinita. La que vos quisiste. La que te indigna con su luz. Esa. Yo. La mujer de tu vida.

Veo belleza cuando los árboles pierden sus hojas, cuando la lluvia se desliza por los cristales, cuando cambian lentamante los colores del cielo, cuando alguien camina con elegancia, cuando alguien se viste con estilo, cuando mi mirada se encuentra con una sonrisa, cuando alguien disfruta de lo que hace, cuando un niño ríe, cuando un hombre llora, cuando una madre abraza a su hijo, cuando un perro guía a un ciego, cuando el agua del mar me salpica, cuando un caballo salvaje trota por la playa, cuando veo volar una mariposa, cuando aparece el arcoiris en el cielo, cuando la luna se refleja en el mar, cuando los picos de las montañas están nevados, cuando juego con una ardilla, cuando mi abuela me teje un gorro, cuando algo está bien hecho, cuando algo hace que cierre los ojos y respire profundo.

Algo bonito es algo para atesorar. Por eso creo que la belleza más que mirarla es para sentirla. Primero entra por los ojos, pero después es necesario cerrar los ojos, respirar profundo y fundirse con ella. Y gracias a dios belleza hay en todos lados. Las mejores cosas no necesitan ser miradas, sino vividas, sentidas y disfrutadas. Cuando saboreamos y olemos algo muy rico, cuando nos relajamos profundamente, cuando hay mucha luz, cuando cantamos con el corazón, cuando besamos, cuando abrazamos y cuando tenemos sexo cerramos los ojos. Nos entregamos de lleno a la situación. Nos olvidamos de nosotros para sentirnos parte de eso, parte de todo.

 

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Si quieres cambiar tu realidad, usa tu inteligencia

Al nacer nos inculcan ideas que asumimos como incuestionables a lo largo de nuestra vida. Estas ideas dependen del lugar en el que nacemos, de la época en la que vivimos, de las personas que nos rodean y de las modas que existan.

Funcionan como si instalaran en nuestro cerebro un paquete de creencias. Y estas creencias hacen que rechacemos todo aquello que no encaje en nuestra realidad.

Debido a esto nuestra vida gira en torno a estas ideas implantadas en lugar de girar en torno a nuestra inteligencia. Otros piensan por nosotros y esto termina por llevarnos a la ignorancia.

Cuando conocemos a personas que tienen distintas creencias, opiniones, puntos de vista o tradiciones asumimos que están equivocados.

Hoy en día, los medios de comunicación tienen una gran influencia en nuestros pensamientos.

Aparecemos y desaparecemos, estamos de paso

El otro día fui al cine a ver Antes del atardecer. La película es un poco lenta, pero tiene unos diálogos imperdibles. Hay una escena donde están almorzando 3 parejas jóvenes y dos personas mayores, una mujer y un hombre, ambos viudos, entonces todos cuentan la historia de cómo se conocieron.

Uno de los chicos que estaba en la mesa, le pide a su abuelo que cuente la historia de cómo conoció a su abuela. Entonces el señor mayor dice que ella siempre le pidió que él se preocupara de él, que si él era feliz, ella también, que en vez de ser uno siempre fueron dos, y que siempre se encontraban en el medio.

Otra de las parejas jóvenes contó que se colonizaban el uno al otro, hasta que le tocó el turno a la mujer mayor que contó que cuando dormían juntos él la abrazaba y ella de esa manera se sentía protegía. Que muchas veces soñaba con él y que no sabía si era realidad o había sido un sueño, que aparecía y desaparecía y que a veces se olvidaba de su cara. Y su conclusión fue: “todos aparecemos y desaparecemos, estamos de paso.”

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Pinturas de autos clásicos

Pinturas de autos clásicos

Para los amantes de los autos, increíbles pinturas fotorrealistas de autos clásicos, conocidos como los Muscle Car, por Cheryl Kelley.

Sus obras hacen que el espectador se sumerja entre la realidad y la fantasía.

A disfrutar de esta carrera de autos clásicos de colores.

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