El árbol sigue en pie

Un fuerte viento sacudió al árbol, ha perdido muchas hojas. Se mantiene gracias a sus profundas y fuertes raíces.

Se aproxima sigiloso el invierno, sabe que no le queda mucho para perder todas sus hojas.

arbol pensamiento de día

Aunque es conciente de que volverán los días felices con la llegada de la primavera.

Permanece inmutable ante cualquier adversidad hasta que regrese la luz a su vida.

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Shunga: arte erótico japonés

Shunga es el arte erótico que nos encamina a la utopía sexual que abre la puerta a un paraíso paralelo donde la libertad sexual florece. Se ubica entre el idealismo y la pornotopía.

El erotismo en Oriente , y más que nada en Japón, se vive en sintonía con los extremos. Por un lado existen dulces cópulas cobijadas por pétalos de angelicales cerezos o encuentros sexuales de solemne pulcritud y de corte casi marcial. Por  otro lado se encuentran exuberantes dinámicas que involucran prostitutas robóticas o sesiones de sexo con disfraces y escenarios hiperkinky. Esto indica que difícilmente se puedan encontrar tintes medios en la cultura sexual japonesa.

shunga

Dentro de esas manifestaciones sexuales se encuentra el shunga, término que literalmente significa “primavera” y se utiliza para agrupar las obras que forman parte de una tradición de arte erótico. Dichas obras corresponden a grabados impresos mediante placas de madera. También existen otras técnicas dentro de esta vertiente.

Estas piezas se realizan en entornos cotidianos estéticos, reacondicionados de acuerdo con la época y el lugar al que corresponden. Generalmente son escenas de sexo surrealistas que, ya sea por las poses y posturas o la presencias de elementos descontextualizados, generan un paraíso en el cual confluyen el deseo carnal y la permisión fantástica.

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Alunadas: Mujeres que conversan con la luna (Lo que las mujeres deberíamos decir y no decimos)

El otro día leí que el ciclo de menstruación femenino está relacionado con los ciclos de la luna. Y pensé entre los días de luna llena que no duermo, más los días de luna, vivo alunada.

¡Qué agotador es ser mujer! Y más cuando estás ovulando y menstruando todo el tiempo. Mi período viene cada 21 días, estoy 2 veces al mes con la regla. Parece que lo único que vine hacer es prepararme para un proceso que todavía veo muy lejano de concretarse. Aunque creo que vine a conectarme conmigo misma, a enraizarme con la tierra, a ser una con todo.

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La semana antes que me venga me vuelvo negativa, destructiva, es tal la creatividad que la energía se convierte en algo imposible de controlar si no podés volcarla en algo. Me gustaría poder desmembrarme, sacarme las piernas, la cabeza, etc.

En cambio una vez que ya tengo la regla me siento como un astronauta, gravito. Me vuelvo lenta, la cabeza me va a otro ritmo. Estoy más torpe, presto menos atención, estoy más en la luna.

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