A flor de piel: Alma y cuerpo

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Una mañana de mi vida al desnudo.

A veces me gusta jugar a ser sexy.

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Jugando con los dedos

-No, esta vez mando yo, dijo ella presumida.

Ya desnudo, lo acostó en la cama, le vendó los ojos, prendió incienso y empezó a sonar una sensual música.

Se acercó a él lentamente, suavamente le acarició la cabeza, luego la cara, le pasó la lengua por el cuello y fue bajando de a poquito hasta su pecho. Allí se quedó un largo rato jugando con sus pezones y mordisqueándolos, mientras con las manos le acariciaba el pectoral.

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Siguió deslizando sus manos por las caderas y el muslo, mientras él intentaba tocarla, pero ella no lo dejaba. Pasó su lengua por el ombligo y su vientre. Continúo bajando acariciando sus ingles, lamiéndole las piernas, y para terminar le ofreció un masaje en los pies.

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