El otoño, reflejo de la desnudez

El otoño es una estación para autodescubrirse. Los árboles nos enseñan a mudar la piel, a cambiar de color, a desnudarnos. Tal vez el otoño no sea otra cosa que el reflejo de la desnudez.

Esta estación nos invita a quitarnos poco a poco nuestras capas hasta llegar a la raíz. Y una vez que llegamos a las profundidades, solos y a oscuras, podemos ver y saber quiénes somos.

Llegar a la raíz, excavando y removiendo tierra, me muestra lo que soy, tu reflejo. Somos raíces que se reflejan en el agua. Mi desnudez, te desnuda.

No somos más que espíritus que vinieron a reencontrarse y recordar, cada vez que nos miramos, que lo que sentimos nunca fue de este mundo.

El otoño nos ofrece la posibilidad de aprender lo no aprendido, nos enseña a ser nosotros mismos; a desprendernos de nuestras ramas viejas, a soltar nuestras hojas secas.

Que el viento se lleve todo lo que ya no sirve. Quiero estar totalmente desnuda y ser tu reflejo por siempre. Para que puedas mirarte en mis ojos y descubrir, por fin, quién eres.

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