Jugando con los dedos

-No, esta vez mando yo, dijo ella presumida.

Ya desnudo, lo acostó en la cama, le vendó los ojos, prendió incienso y empezó a sonar una sensual música.

Se acercó a él lentamente, suavamente le acarició la cabeza, luego la cara, le pasó la lengua por el cuello y fue bajando de a poquito hasta su pecho. Allí se quedó un largo rato jugando con sus pezones y mordisqueándolos, mientras con las manos le acariciaba el pectoral.

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Siguió deslizando sus manos por las caderas y el muslo, mientras él intentaba tocarla, pero ella no lo dejaba. Pasó su lengua por el ombligo y su vientre. Continúo bajando acariciando sus ingles, lamiéndole las piernas, y para terminar le ofreció un masaje en los pies.

Lentamente subió las manos por sus piernas, hasta que atrapó en ellas el pene endurecido de él. Deslizó su mano suavemente por el tronco, y con mucho cuidado acercó su boca. Le dió un breve lengüetazo a la cabeza del miembro y prosiguió por todo el largo del mismo.

Con una de sus manos acarició suavemente sus testículos, sin dejar de lamerle el glande. Lo que comenzó como algo suave, fue aumentando frenéticamente el ritmo, modificando contínuamente la intensidad y la presión.

Antes de que él pudiera acabar, ella le ató las manos, le quitó la venda, y comenzó a bailar delante de él de manera muy sensual. Una vez terminado su desnudo, se acostó en la cama delante de él, y suavemente empezó a acariciarse los pechos, a jugar con sus pezones, acarició todo su cuerpo, hasta llegar a su vagina y allí se detuvo un largo rato, haciendo movimientos circulares, frotándose el clítoris, metiéndose los dedos para deleite de él.

Ella dejó de tocarse antes de acabar, se incorporó junto a él, dándole a lamer sus dedos. Le pidió que se acostara, ella se sentó de espaldas a él, dejándole la visión de todo su coño en la cara, le desató las manos, él no resistió más y empezó a
pasarle la lengua por su raja, mientras ella se introdujo nuevamente su polla en la boca. Ambos aumentaron el ritmo, ella paso su mano por sus testículos, mientras él acariciaba suavemente la entrada de su ano.

Los dos disfrutaron de saborear los fluídos del otro, se besaron y ella le dijo: -A veces es mejor utilizar el tacto, la sensualidad de los sentidos, explorar y saborear el cuerpo del otro sin que haya penetración. Como ya habrás visto, me gusta jugar con la lengua y siempre, sola o acompañada, juego con mis dedos.

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27 pensamientos en “Jugando con los dedos

  1. Hace tiempo no disfrutaba algo tan sensual y erótico que no raya en lo vulgar. Es curioso como todo tan explícito pero artístico, tanto el tono como el ritmo mágico de las palabras me fascinaron. OMG!, te quedó cojonudo amiga, mis respetos, usted es una diva del erotismo. BRAVO!!!

  2. Buenoooo… bueno, bueno, bueno… De buena mañana me recomiendas esta lectura, aquí, en el trabajo… y ahora totalmente descolocado no sé si escribo al derecho sәʌәɹ lɐ o.

    Voy a la máquina de café… no no, si ya me he tomado uno… es para que me dé el aire…!

    Besos de aquellos de Por Dior de los Por Diorses ha subido la temperatura 7º de golpe.

    Nota Mental: Uffffff…..!!

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