Aparecemos y desaparecemos, estamos de paso

El otro día fui al cine a ver Antes del atardecer. La película es un poco lenta, pero tiene unos diálogos imperdibles. Hay una escena donde están almorzando 3 parejas jóvenes y dos personas mayores, una mujer y un hombre, ambos viudos, entonces todos cuentan la historia de cómo se conocieron.

Uno de los chicos que estaba en la mesa, le pide a su abuelo que cuente la historia de cómo conoció a su abuela. Entonces el señor mayor dice que ella siempre le pidió que él se preocupara de él, que si él era feliz, ella también, que en vez de ser uno siempre fueron dos, y que siempre se encontraban en el medio.

Otra de las parejas jóvenes contó que se colonizaban el uno al otro, hasta que le tocó el turno a la mujer mayor que contó que cuando dormían juntos él la abrazaba y ella de esa manera se sentía protegía. Que muchas veces soñaba con él y que no sabía si era realidad o había sido un sueño, que aparecía y desaparecía y que a veces se olvidaba de su cara. Y su conclusión fue: “todos aparecemos y desaparecemos, estamos de paso.”

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Tan cierto todo. Hace dos años y medio, más o menos, que falleció mi mamá, y es verdad que a veces me olvido por completo de ella, no sé si fue real, si alguna vez existió, si fue un invento. Pero uno sabe que es real porque lo siente en lo más profundo de su alma; porque sé que me diría en cada una de las situaciones, porque estando sola siempre me siento acompañada.

Y cuando pasan este tipo de cosas uno se da cuenta que el amor es mucho más que una relación, es mucho más que una presencia, que podés amar sin la necesidad de tener al otro al lado, que podés amar aún sin que te amen. Puede ser que simplemente nuestra naturaleza sea amar.

Otro para siempre

No creo que las relaciones tengan que ver con el tiempo, sino con lo que uno tenga y sea capaz de dar. En el momento que soy consciente de que no tengo nada más para dar, que no puedo dar todo lo que quisiera o que el otro hace un esfuerzo enorme por estar a mi lado es cuando decido terminar una relación o alejarme de una persona (cualquier sea su tipo, de pareja, de amistad, de trabajo, etc.). Creo que es lo más honesto para la otra persona y para uno mismo.

Pienso que hay cosas que no se terminan nunca. La muerte de mi mamá fue lo que me hizo creer en esto. Llevo su amor en mí, al igual que el de muchas otras personas que ya no están. Y sin embargo, sigo viviendo con mucho más amor del que jamás podía imaginar. El para siempre no significa tener la presencia de alguien, sino justamente lo contrario, lo que dejamos ir es lo que nos pertenece.

Vivir es tan simple como aparecer hasta que hayamos cumplido nuestro ciclo y luego desaparecer. Y es sano que todo se termine. Para mí algo es para siempre cuando se termina en el momento justo, cuando sé que dí todo lo que tenía que dar, cuando fui feliz y me doy cuenta que ya no lo soy, cuando me quedo en paz porque todo lo hice era lo único que podía hacer.

El milagro de amar

La gente suele confundir ganarse la vida con tener una vida y sólo está vivo el que ama. El amor no condiciona. No espera nada a cambio. El amor sólo existe cuando amas porque amas. Porque amando uno se siente pleno, lleno de vida, inmortal, no hay necesidad de esperar que nos lo agradezcan o nos lo devuelvan.

El milagro radica en que amemos y no en que nos amen. Cuando se vibra en amor, no daríamos nada que no nos daríamos a nosotros mismos y tampoco haríamos algo que no quisiéramos que nos hagan.

Nuestra naturaleza es amar, y si nos quieren amar que nos amen, pero si no es así, y no nos amaran, nosotros ya amamos y nos sentimos plenos, estamos agradecidos de estar vivos y de poder amar.

Lamentablemente la mayoría de la gente negocia, quiere sacar provecho de las relaciones, pero cuando captamos la energía del amor incondicional no hay necesidad de seguir sufriendo. Ya no negociamos, respiramos y amamos, lo demás es puro cuento.

Miradas con amor

Marina estaba desnuda en público y se dibujaba con una cuchilla un sínbolo comunista en su vientre cuando Ulay la vio por primera vez en Amsterdan en el año 1976. Ella es serbia y él alemán. Ambos nacieron un 30 de noviembre de años distintos. Se dedicaban a hacer performances locas y marginales, a los dos les interesaban los humanos. Fue un amor a primera vista, cuando su relación se acercaba al final, realizaron una última performance juntos titulada Los amantes, en la cual empezaron por separado a caminar en los dos extremos de la Gran Muralla China y después del largo recorrido, se abrazaron y dejaron de verse durante 23 años.

Muchos años después ella expuso su muestra “El artista está presente” en el Moma, donde tenía que mirar durante un minuto, en silencio, a todos los que se sentaban frente a ella. Y uno de los que se presentó fue Ulay.

¡Bellísimo encuentro!

El amor cuando es real no puede ocultarse, ni destruirse por el paso del tiempo. Las miradas con amor son eternas; el amor es la fuerza más poderosa del universo, el amor todo lo puede.

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22 pensamientos en “Aparecemos y desaparecemos, estamos de paso

    • ¡Muchas gracias Rotze! Yo creo que de a poco cada vez hay más gente que piensa y actúa de esta manera. Espero que cada día seamos más.

      Me alegro que te haya gustado. Un besote enorme.

  1. Precioso, Viviana. Reconozco que en el amor de pareja agradezo que me sea devuelto. Pero estoy de acuerdo en que hay que dejarlo ir cuando la otra persona ya no es feliz a tu lado. Y que los actos de amor, de amistad, hay que hacerlos porque nos apetezca, sin esperar nada a cambio (y pese a ello lo recibes, sea de la otra persona, sea porque hacer algo bueno por alguien llena en sí mismo). Me encantaron las dos primeras películas de “Antes de…”. Sus diálogos son insuperables. El lunes voy a ver con una amiga la que citas aquí. Por lo que explicas, creo que no me defraudará. ¡Un saludo!

    • Muchas gracias Carmen. Seguro que te va a gustar, los diálogos son muy buenos.
      Me alegro que tengas una pareja donde el amor sea recíproco, y es verdad que el amor siempre, de alguna manera u otra, por más que no lo esperes, vuelve de regreso.
      Un beso

  2. ¡El amor!, la esencia misma de la vida: el amor sin condiciones; el amor que no entiende de polos del mismo signo; el amor que se queda, ahí, para siempre; el amor que, aunque unos labios no se junten, los hace capaz de reconocerse; el amor de madre, el amor de hijo, el amor del otro, que dice ¡te amo! y es capaz de dejarte en libertad.
    Un beso, Viviana

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